Nueve historias sobre los sucesos más desagradables, sórdidos y terribles que se puedan imaginar, narrados de la forma más plástica y cinematográfica posible, instrumental y vocalmente hablando.
Sí, ya sé que este es el disco en el que Nick se rodea de más mujeres que James Bond. Pero no lo acompañan de cualquier manera. En Murder Ballads, estas mujeres matan o mueren de forma brutal.
Kylie Minogue, la reina del pop australiano, acaba criando malvas en ese hermoso lugar donde crecen las rosas escuchando eso de ''All beauty must die''... (canción 5, Where The Wild Roses Grow).
Nuestra querida Polly Jean Harvey deja seco a Nick en Henry Lee (canción 3) por querer marcharse éste con su verdadero amor allende los mares.
Y Anita Lane... La que fuera musa de Cave desde los tiempos de The Boys Next Door (a.k.a. The Birthday Party) en Melbourne, llora como la desconsolada Mary Bellows (canción 7, The Kindness Of Strangers) y canta por primera vez, un único verso, en un disco de los Bad Seeds.
Pero de todo eso se habla siempre y a mí lo que me parece más interesante de Murder Ballads es la cantidad de gente que muere en los sucesos relatados en este album....
Si obviamos el hecho de que el asesino de Joy y sus tres hijas, Hilda, Hattie y Holly (canción 1, Song Of Joy), has done many many more -vamos que se ha puesto las botas a lo Charles Manson-; o que Lottie, esa chica de 15 años que tiene unos ojos verdes como nunca has visto (canción 6, The Curse Of Millhaven), ha matado seguramente a más gente de la que confiesa -ya lo deja claro con ese ''All God's children they all gotta die...''-, el cómputo final de ensartados, acuchillados, acribillados y/o golpeados hasta la muerte es el de 11 mujeres, 30 hombres, 24 niños y 1 perro.
Y es que el salvaje de Stagger Lee (canción 2) es lo más bestia que te puedas echar a la cara. Después de leer la letra de esta canción con atención -cosa que recomiendo-, a uno no le extraña que cuando Cave se puso años después a escribir un guión de cine le saliera The Proposition (John Hillcoat, 2005) -ver esta película es otra cosa que recomiendo-.
¿O qué decir del buen vecino que entra en O'Malley's Bar (canción 9) y mata más gente que la peste en el siglo XIV? Un relato espeluznante de catorce minutos que me suele traer a la memoria el John Finn's Wife del Henry's Dream.
¿Y Crow Jane (canción 8)? Nadie sabe lo que es la venganza hasta que ve descender el número de habitantes en el pueblo de New Haven, cuando Crow Jane (una diferente a la del bluesman Skip James) toma the road of hate...
Pero tranquilos que todavía hay esperanza... Aunque no en esta vida. Como décimo tema del album, y como para que nadie desespere por lo mal que va el mundo y lo lleno de locos que está, una canción llena de camaradería musical, una versión de Death Is Not The End de Dylan cantada por las arriba mencionadas y toda la tropa de los Bad Seeds. Porque sí, hay esperanza... Pero después de la muerte. Jódete...
Mientras llega ese momento... ¿alguien sabe, después de escuchar el disco, quién puede ser el habitante de la preciosa casita de la portada? Mi apuesta es que la habita el asesino de la única canción no mencionada... Demencial, lo sé. Pero es que llevo una semana escuchando Murder Ballads...
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